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jueves, 14 de julio de 2016

La Magia de los Vientos: Tradición, usos y correspondencias.



Cuando uno busca información acerca de los vientos y su uso en Magia, siempre se acaba topando con lo mismo: Cunningham, Cunningham, Cunningham y gente que en sus blogs copia de Cunningham los fragmentos de éste escritos sobre Magia Natural.
Pareciese, a los ojos del estudiante curioso, que antes de Cunningham y esta rama de magia,  no hubiese nada; cosa que es totalmente falsa. Todo viene de mucho más lejos. No voy a darles así sin más, ni a él ni a la vieja bruja hacedora de pócimas de la tradición medieval,  el mérito del uso de los vientos en Magia.


El Aire en la antigüedad fue el único elemento que alcanzó a dividirse en dos, el Éter y el aire propiamente dicho. Este Aire es relacionado esencialmente con tres factores; el hálito vital en el proceso de creación, el viento como fenómeno meteorológico de la tempestad que también muchas mitologías vinculan a la idea de la creación y el espacio, como ámbito de movimiento y producción de los procesos vitales.

Este Elemento aparece en textos que van desde los “Oráculos Caldeos”,  el” Canto de los Cuatro Vientos” (texto de la Duodécima Dinastía que suponía un rito para robar vientos y que autores como Deening y Phillips mencionan en su “Sabiduría Mágica” y también en la ritualística), en el pensamiento órfico se pone de relieve su poder fecundante, hasta en la Biblia católica cuando el principio vital fue insuflado mediante el hálito divino o Ruah Elohim; en Mitología maya, nórdica, azteca y tantas otras; entre los fenicios correspondió al Aire diferenciar y ordenar el Cosmos; esta función se llevó a cabo según la Cosmología babilónica por la actuación del viento mensajero de Tiamat o principio masculino. También los vientos aparecen en la Odisea (el Odre de los Vientos que Eolo entrega a Ulises), en la Ilíada, en la Teogonía; y han sido muchos los autores de esoterismo clásico que le han dedicado varias de sus páginas.


Los “soplos” son empleados frecuentemente en el curanderismo o en la curación por la palabra son formas positivas de curación aérea; e incluso seguimos utilizando la expresión: te ha dado un aire como metáfora a algún “cortocircuito” mental.

Cuatro son los arcanos del Tarot vinculados a este Elemento: El Loco, los Amantes, la Justicia y la Estrella.



Una cosa por desgracia ya habitual en este contexto pero que aún me sorprende es ver a gente haciendo uso de algo que no sabe ni de dónde viene, intentando desvincularse de la tradición mágica como si al hacerlo se creyesen liberados y sinceramente, en mi modesta opinión la ignorancia, más si es parte de un intento de reafirmación de la seguridad, así elegida,  se me hace un grado máximo de estupidez, no tanto de rebeldía. Quieren recetas más no comprender. Y yo siempre respondo: Para saltarse las reglas, hay que conocerlas.

Uno de los puntos de inflexión en Historia de la Magia es el auge del pensamiento griego, ya que hasta entonces el hombre era un siervo de los dioses, condenado a no poder escapar de a su destino que no era otro que servirlos. Con los griegos y su posteriormente denominada Magia Heroica esto cambia, ya que aparece la figura del héroe que es capaz de modelar su destino y convertirse en un dios. A modo de resumen, lo que propone la Magia Heroica es que el Mago es el propio héroe pasando por una serie de transformaciones y aprendiendo una serie de lecciones para conseguir sus objetivos.

Entonces por qué no va a usar el Mago todo lo que tiene a su disposición para favorecerse a la hora de conseguir sis objetivos? Así pues la Grecia Clásica me parece el punto de partida para tratar el tema de los vientos dentro de nuestra cultura occidental. De hecho sus nombres son griegos y posteriormente fueron tomados por los romanos, así como la Rosa de los Vientos en su antigua concepción esquematizada por el autor romano Plinio el Viejo, perviviendo hasta como los conocemos en nuestros días; si bien el afán del Hombre por adquirir el poder de manipular los elementos se remonta a nuestros primeros tiempos.

Más abajo les dejo tres cuadros por si estiman usarlos (amplíen la imagen para mejorar la calidad visual), más deben tener en cuenta que puede que sea necesario hacer cambios para utilizarlos, debido a donde vivan, por localización o clima; ya que si, por ejemplo están en el Hemisferio Norte han de tomar lo escrito del Viento del Sur para el Norte y viceversa (tal y como les conté sucedía con los Solsticios). También comentarles que disponen de aplicaciones en Google Play para medir los vientos. Si prefieren lo rústico pueden optar por una veleta o una manga de viento que pueden fabricar ustedes mismos.

Los fenómenos climáticos provocan una carga energética concentrada. Hoy en día sabemos que los vientos huracanados y continuados provocan alteraciones nerviosas por el aumento de iones negativos en la atmósfera.

Los vientos son por así decir Aire en la Tierra (Vayu en Prithivi si conocen el uso de Tattwas), su energía es proyectiva (si bien puede contener para llevar) y masculina.

Los Anemoi.

Así llamaban los griegos a los dioses del viento, que se correspondían con los puntos cardinales desde donde venían y que estaban relacionados con los fenómenos metereológicos y las distintas estaciones del año.Se representaban como personajes alados, ráfagas e incluso como caballos y su gobernante era Eolo (Aílos: veloz, ágil) Hipótada, rey de los vientos, amado de los dioses inmortales. Y tienen sus equivalentes en la mitología romana con el nombre de Venti.


Dentro del tipo de vientos existían los considerados positivos, los Anemoi buenos, vientos mayores hijos de Astreo y Eos y los considerados negativos o de destrucción, los Anemoi Thuelli, vientos menores hijos de Tifón.  A estas deidades se les celebraban rituales y se les ofrendaban sacrificios, generalmente corderos blancos a los favorables y corderos negros a los destructivos en toda la península helénica, bien para propiciarlos o para lo contrario.

Lo que a nosotros nos interesa es aprovechar la carga energética que albergan los vientos en sí mismos para potenciar nuestros trabajos, ya que los vientos participan de lo que constituye un fundamento de un orden superior, en este caso del Elemento Aire más no son por si dicho Elemento. Para lo cual podemos usar el siguiente cuadro de correspondencias y cualidades:

CUADRO CORRESPONDENCIAS


*Alguna tradición sugiere también el uso de rojo/verde, yo opto para este viento por el amarillo.

Se contempla el uso de las fases lunares para alcanzar el efecto pleno pero no es indispensable tenerlas en cuenta, ya que es complicado se den ambas coincidencias, fase y viento juntos.
     

ANEMOI POSITIVOS


ANEMOI THUELLAI



Con respecto a estos últimos, los Thuellai, no recomiendo su uso ya que sus efectos son considerados bastantes volubles, así que dejo esa iniciativa a voluntad. De momento no me consta la existencia de correspondencia tradicionales, así que todo lo que tengo son hipótesis a este respecto. Estos vientos negativos eran invocados por los tempestarii romanos o brujos invocadores de tormentas de los que dicen ser descendientes los Nubleros de la zona de Castilla (España) que aparecen en el “Fuero Juzgo”, leyes por las que se regían los castellanos en la antigüedad y de los que si obtengo información veraz les hablaré en otra ocasión.


- "De Magia y Otras Cuantas Cosas".

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Obras consultadas:

Homero. “La Odisea”.
Hesíodo. “ Teogonía”.
“Los Oráculos Caldeos”.
Agrippa, Cornelio. “Filosofía Oculta”.
Cunningham, Scott. “El Poder de la Tierra”.
Denning, M.- Phillips, O. “Sabíduría Mágica”. Volumen 2.
Kraft, Norman R. “Magia Ogdoádica”.
Glez. Alcantud, José A.-Lisón Tolojan, Carmelo. “Aire: Mitos Ritos y realidades”.



Valquiria© 2016

domingo, 12 de junio de 2016

Tablillas de maldición (Tabellae defixionum)



Katádesmos (en griego) o Tabellae Defixionum (para los romanos, de defixio, en latín quiere decir “fijación de arriba a bajo”, así se denominaban las conocidas habitualmente como tablillas de maldición que se utilizaban para prácticas mágicas en el período que va desde los siglos VI-V a.C. hasta el siglo V d.C. El origen de estas tablas es griego y materialmente son idénticas a las romanas.

Estas tablillas, que se utilizaban para doblegar la voluntad de las personas se elaboraban en plomo, material relacionado con Saturno pero también en otros tipos de materiales tales como bronce y estaño y solían conjurarse en el ara, que era un altar doméstico  levantado para las deidades tales como los dioses Lares, el Genio, los Penates, Vesta y los antepasados familiares. Se escribían utilizando un punzón, se enroscaban y solían atravesarse con clavos de hierro, vinculados a Marte. Se acompañaban de símbolos, dibujos y fórmulas mágicas junto con el nombre de la víctima.





En ellas se invocaba a los dioses infernales (Hades, Perséfone, Deméter, etc…) y solían estar motivadas por el rencor, el deseo, el despecho amoroso (tablillas de maldición eróticas) o la venganza por algún agravio, y se les exhortaba para que hicieran caer calamidades sobre la persona en cuestión.
Para ser efectivas debían cumplir principalmente dos condiciones: estar bien detalladas, esto es ser lo más claras posibles en explicación del motivo y la petición; y ocultarse en lugares propicios, bien manantiales, pozos, tumbas o cementerios, ya que estos lugares se consideraban pasos al inframundo. 

Una de las tablillas más conocidas y de la que dejo traducción como ejemplo, es de origen griego es la tablilla de Pella (Macedonia), es un conjuro de amor escrito en dialecto dórico por Dagina, una mujer de bajo estatus cuyo amante, de nombre Dionyshopon está a punto de casarse con otra mujer llamada Zetimas y donde la oferente invoca a Makrón y a los demonios para que el hombre no se case con su rival sino con ella y dice así:

“En la boda oficial de Zetimas y Dionisofón escribo esta maldición, y a todas las otras
 esposa(s), viudas y vírgenes, pero a Zetima en particular, y confío a Makrón y a
 (los) demonios que sólo cuando desentierre y desenrolle y relea esto,
 (entonces) ellos podrán casar a Dionisofón, pero no antes; y que nunca pueda casarse con otra mujer que no sea yo;
Y (yo) pueda envejecer junto a Dionisofón y nadie más. Yo (soy) vuestra suplicante:
 tened compasión de (vuestro amado) queridos demonios, Dagina (?), ya que he 
abandonado a todos mis amados.
Pero por favor guardad esto por mi bien para que estos eventos no ocurran y la 
desgraciada Zetimas perezca miserablemente y a mí me conceda (fe)licidad y dicha”.

Como ven no se andaban con chiquitas y si bien las tablillas de carácter amoroso son las más abundantes hay incluso quien invocaba venganza porque le habían robado un zapato!

Hoy en día se conservan miles de ellas y han sido consideradas por la Unesco en su “Memory of the World”. En España me consta que podéis verlas en  Málaga, Sagunto, Córdoba, Sevilla, Jaén y Cuenca.
Espero haya despertado su curiosidad.

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