viernes, 18 de marzo de 2016

El Mal de Ojo



Desde tiempos inmemoriales se ha considerado el ojo como principal trasmisor de energías bien, positivas o negativas, pues la mirada es nuestro primer contacto con el entorno que nos rodea, siendo el ojo un órgano poderoso que mantiene una correspondencia con el hígado, lugar físico vinculado a los procesos psíquicos de rabia, ira y frustración así como de simpatía y confianza y con una función de laboratorio en nuestro organismo realizando 500 actividades bioquímicas importantes. Así pues se denomina Mal de Ojo a la energía dañina, consciente o inconscientemente,  con efectos nefastos sobre la persona que se proyecta.

Los síntomas generales suelen ser: sensación de mala racha, decaimiento y deterioro físico y psíquico, desánimo y tristeza sin causa a la que achacarlo, llanto insomnio, falta de apetito, pesadez y opresión en el pecho; estos síntomas van in crecendo. Esta sintomatología no nos indica que estemos “aojados” siempre, sino que se testa a la persona, para cerciorarnos de que padece esta afección.  Entre los diferentes y abundantes métodos, encontramos algunos muy sencillas:

Con sal-> Se pone un plato, a poder ser de cobre, en el cual se echa vinagre y unos puñados de sal gorda (yo siempre echo número impar). Este plato se pone bajo la cama de la persona que creemos afectada y si al cabo de tres días la sal ha trepado por los bordes del plato, consideramos que la persona está afectada.

Con aceite-> Se requiere sólo aceite y un cuenco con agua. La persona dirá: “Pido la ayuda que me clarifique si padezco mal de ojo o no”. Mojará el dedo corazón en el aceite de oliva, lo pondrá encima del cuenco con agua sin llegar a tocarla ni moverla y dejará caer tres gotas.
Si lo que queda flotando es una gota de aceite o varias limpias, sin círculos concéntricos y separadas entre sí, significa que no hay aojamiento; pero si las gotas se extienden en masa o aparecen círculos concéntricos entonces se considera que la persona está afectada.

Con limones-> Se corta un limón en cuatro partes y se echa una cucharada de azúcar sobre cada una de ellas, tras esto se coloca tres días bajo la cama. Pasado este tiempo se saca y se valora el color del limón, se considera que la persona está afectada si el color que ha adquirido es negro, al contrario si está verde.

Una vez tengamos claro que la persona está afectada, se procede a hacer una limpieza de la misma.



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